La fuga que se formó en el
kilómetro 46 fue la buena. Se apuntaron 34 hombres, entre ellos Quintana,
Bardet, Van Avermaet, Adan Yates y guerrilleros de alta gama. Subiendo el Col
de las Demoiselles Coiffées (Señoritas peinadas) las diferencias fueron
aumentando sin que el pelotón reaccionara ante un Quintana que se encontraba en
la general a 9.30. Era el más peligroso.
Empezaron las montañas de verdad.
En el Col de Vars (9,3 Km al 7,5%) pasó en cabeza con el jersey de la montaña
el belga Wellens.
Se mantuvieron las diferencias
entre escapados y favoritos en la transición hasta el pie del Galibier. En el
coloso alpino que casi toca las nubes con sus 2.642 metros de altitud, es donde
Quintana recuperó su mejor versión.
Una subida larga, de 23
kilómetros al 5,1, interminable, desde cuya cima hasta meta había que bajar a
saco 20 kilómetros. Movistar ya había apostado por la victoria de etapa, y su
protagonista designado era Quintana.

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